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Terra
La Coctelera

El gato de Sarkozy

Me gustaría ser el gato de SARKOZY. Les parecerá raro, pero le envidio de verdad. Primero, por vivir en PARIS, donde la vida es bella para los gatos/gatas callejeros como yo: tienen PRESTIGIO. Segundo, porque vivir en un PALACIO tiene que ser excitante. Cambio de menú diario, frotarse contra las bellas piernas de los GUARDIAS DE HONOR. Recibir la visita de gatos de todo el planeta que vienen con los amigos del Presi. Tercero, VIAJAR: ir de un lado a otro del mundo, avión arriba, avión abajo. Cuarto: estar en brazos de su LINDA AMIGUITA. Y quinto, y lo más importante, aprender del Patrón la ASTUCIA,los GESTOS, los discursos de ESTO Y SU CONTRARIO, ETA-no+ FARC-si, BUSH-si+CHAVEZ también. Oh, si, yo quisiera ser su discípula fiel, para luego venir a mi calle y ser la reina del cotarro: MAULLAR en mil tonos distintos. Aprovecharme al máximo de los HUMANOS,siendo querida y temida al mismo tiempo por mis CONGÉNERES. Con estas maneras no me costaría conseguir 3 ó 4 NOVIOS guapos, buenos maulladores y mejor amantes. Oh, le envidio, de verdad.

EN MI CALLE SE VENDE DROGA

En mi calle se vende droga. Yo lo sé porque conmigo no se cortan (ji,ji, y tanto que cortan). Aunque no me acerco demasiado.A mi sí me da corte (ji,ji). La verdad, no les veo muy colocaos, pero nunca se sabe. No estoy preocupada porque igual que los veo yo lo ven los humanos vecinos, lo saben los maderos, lo sospechan los "progenitores" de los menores que se acercan, como yo, a "husmear". Y como no hacen nada, pues yo, en mi pequeñez gatuna, pienso que no hay peligro, que es sólo un cebo para pescas mayores, que ...
Pero el otro día se me partió el alma. (Si es que tenemos alma los gatos callejeros). Un menor de esos lloraba y decía a moco tendido: no puedo, mis padres sospechan. Y los del coche estupendo decían: Pero colega, ¿no somos tus amigos? ¿Tú te crees que sólo venimos a vender? Nosotros te queremos ayudar. No te preocupes.
Cuando volví a pasar, haciéndome la gata que busca lo suyo (gato) el muchachito reía nerviosamente entre lágrimas y daba las gracias.
Y se me partió el alma porque me di cuenta que el "muchachito" se lo creía.
No le pude decir nada, porque no tengo costumbre de hablar con los humanos. Pero me dieron ganas: Chaval, fuma lo que quieras pero no te fíes de nadie, palabra de gata callejera.
No le he vuelto a ver (al "muchachito", a los otros sí.) A lo mejor sus "progenitores" lo encerraron en casa. O le vino de repente el uso de razón.
Por eso yo no me acerco a las colillas ni a polvos extraños (a los otros si, con las debidas precauciones, jiji) porque una gata callejera tiene que tener siempre alerta su sentido común.

EL MULTIUSOS

No sé si soy yo la rara. Pero las gentes que pasan por mi calle no son muy normales. Por ejemplo Antonio. Pasa de tiempo en tiempo. Y cada vez es más difícil adivinar si estará flacucho o gordito, si llevará un mono de trabajo o un jersey de mezclilla y vaqueros impecables.El saludo más apropiado es "¿Qué tal?" Y, esté flacucho o gordito, en mono o jersey, la respuesta siempre es "muy bien". Sospecho que cuando está mal no pasa por aqui.
Pero lo más interesante es cotillear su ocupación del momento. Yo le conocí de jardinero, con sus tijeras de podar y sus botas llenas de barro.Unos días después era empleado de una inmobiliaria. Al otro me lo encontré detrás del mostrador de la pescadería del super. Y mañana, quizás, me intentará vender una enciclopedia de "Salud y bienestar".
Ya no me admiro de nada. Sólo pregunto: "¿Qué haces ahora?" Y escucho las maravillas que me cuenta.
En el fondo de todo esto tiene que haber un factor común, una explicación. Pero,chi lo sá?